8/27/2010

Dance.

Son acordes que no se oyen. Notas en octava superior que invitan al baile de una manera tan firme y convincente que resulta difícil resistirse. Siempre y cuando la pasion exista…
No hay pasos que aprender o seguir, no hay forma de bailar. No es un vals, no es un tango, no es orquestal ni acústico. Es.
Hay quienes eligen hacer sordos oídos al latente llamado de los bombos y platillos retumbando en la habitación. Y estamos quienes con ansias esperamos sin saberlo el primer acorde para correr al salón de los espejos y, por fin, y tras años de ignorancia, bailar con el reflejo inquieto que oculto estuvo tanto tiempo.



Bailar con los reflejos.

Nada fácil señores, nada fácil. Pero bello en demasía.
Para bailar a ritmo cardiaco nada mejor que tu soledad.
Sin dos por tres, ni cha cha cha.
Sin sabor.
Sin manuales ni rutina, sin pasos que seguir, sin ánimos de falla invente el camino. Quien iba a decir que así lo hicieron todos? y con el mayor de los secretos cada uno en su silencio jugo la misma carta.
Ironía.
Serán eternos los abrazos y la algarabía.
Borrachos y con los sentidos tan afinados que entorpecieron, tan atónitos y confusas las señales, tan cerca de la distancia entre nos, que el amor no se palpa, no se ve, no se escucha.
Y a medida que las agujitas corren en círculos como infantes en calesitas de colores somos cada vez mas quienes nos encontramos en el mismo lugar, a la misma hora, respirando el mismísimo aire y tan felices y contentos como desamparados por nuestros pares.
Que locura!
Yo, personalmente lo asumo como personal prueba, obstáculo a superar, experiencia trascendental. Otros, optan por callar y resignarse, demandar y corroer. Permanecer ajeno es decisión brutal, pero simple. Sin esfuerzo.

A bailar mariquitas.

1 comentario:

elglamourdelsapo dijo...

MMMMM MENEAAAALOO PERRAA !

siempre con swing siempre con sabor :)

me gusto mucho