3/24/2012

Anoche.-


Te vi tras las zarzas que se incendian en un desierto árido sin lunas ni cometas.
Lidio con una insuficiencia que el cardiólogo desconoce. Crónicos síntomas arrítmicos en reflejos a veces no tan deseados. Pero necesarios.
Caí en verdades al bajar los brazos sin rendirme y exponer costillares y pilares que cayeron por su propio peso victimas de las brisas de la estación que gobierna con políticas de extorsión a las románticas promesas jamás cumplidas y tan dulces de oír y deleitar.

Ahuyentados lobos por aullidos sin origen en una noche sin luceros, sin estrellas.

Mutantes numeraciones no camuflan la instintiva necesidad de la implacable búsqueda en estos evangelios de elaboración artesanal por un nombre, un rastro, una señal. La misma que se esconde a la luz de tu mirada y entre tan precoces como falsas interpretaciones primeras.
Humanos imperfectos y narcisos.
Pose mi rostro entre tus pechos para acercarme a tu esternón y te abrace con alas que no tengo por Amor.
Hubo días y algunas noches en las que intente batallar temores. Pobre del guerrero que blande espadas sin saber morir. Indiscriminadamente obran en vano sus esfuerzos por entrelazarse con la fuente de quien narra, tipea y silva; no se acerca mas de lo que Ícaro al sol antes de zambullirse.
Soy preso de mis procesos en un alcatraz sin rejas ni eunucos polizontes. Llegue por propia voluntad con ganas de incendiar esos pueblos arraigados a las dramáticas tradiciones dignas de películas. Vine a INCENCIAR NACIONES OBSOLETAS.
Soy un verbo sin voz, un saludo sin respuesta, una acaricia involuntaria y el perdón que no cede cuando ladra en soledad.
Acompañadme. Maricones.
Se jactan de proezas cuan infantes ególatras. Escapan con disimulos, temen al aquelarre de emociones reales y despojarse de las armaduras pectorales que forjaron durante años con miedo a morir enamorados.
Y se creen caminantes por andar entre senderos atiborrados de huellas.

Levantate.
Que no detengo avance por quien no sangra, por quien habla de precios y sacrificios.
Otoño arrastra la magia que me enamora. Un paisaje que no valora quien no baja del tren standard de lo que es bello y lo que no.
Voy a salir a caminar recordando los insultos y los gritos, las patadas y el honor que se perdió. Voy a perderme en esta jungla hermosa con tripajes asfaltados para exprimir el miocardio y fregarlo en una hoja de papel, en un texto que no envío, en la pared de una casa abandonada sin familias que la habiten.
Hago de la desventura un reto y de cada lagrima un recordatorio que acaricio en la intimidad de mi silencio.
Sonatas y opus danzan sin oyentes.

Levantate.

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